Quiénes somos

La historia de Quesada Carpio está llena de matices. Aunque desde 1976 estamos especializados en el salazón y la curación de jamones, para comprender nuestras raíces hay que echar la mirada un poco más atrás. Concretamente a 1958, año en el que se creó un pequeño establecimiento en la localidad granadina de Caniles dedicado a la carne y los embutidos.

Fueron aquellos años duros y cargados de sacrificio los que forjaron el verdadero espíritu de Jamones Quesada Carpio, que, como decimos antes, se fundó como secadero en 1976, lo que nos permite ostentar en este gremio el número de registro sanitario más antiguo de Andalucía.

Esta breve cronología ya nos ofrece pistas de cómo somos en Quesada Carpio, una empresa de carácter familiar que desde sus inicios combinó la misma receta para tratar sus productos: tradición e innovación.

Por un lado, una elaboración artesanal de jamones de alta calidad, aplicando métodos tradicionales de desangrado, lavado y mantecado. Y por otro, la aportación de las nuevas tecnologías, que nos permiten cubrir las exigentes demandas del sector, y que están enfocadas principalmente al estricto control de trazabilidad de nuestros jamones.

Este proceso que combina tradición e innovación garantiza la satisfacción del producto final.

Pero la biografía sería incompleta si no nombrasemos a un protagonista esencial en esta historia: el lugar donde se encuentran las instalaciones de Jamones Quesada Carpio: Caniles, un enclave privilegiado, a 900 metros de altura, a los pies del Parque Natural de la Sierra de Baza, que proporciona un clima seco, con intensas variaciones de temperatura, lo que permite que los jamones se traten en secaderos naturales.

El aire limpio impregnado del aroma de las plantas autóctonas otorga a los jamones características exclusivas que son apreciados por los grandes especialistas en jamón.

Y es con la suma de todos estos ingredientes cuando obtenemos en Jamones Quesada Carpio un sabor perfectamente identificable y perdurable: el sabor del cerdo con alas.