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En la sociedad y en las autoridades sanitarias se está produciendo un incremento de la preocupación por el aumento de casos de alérgicos a diferentes alimentos. Con el objetivo de proteger la salud de los consumidores y principalmente de aquellos con requerimientos especiales se ha puesto en vigor la normativa europea, Reglamento 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor de 14 de octubre y que procura dar solución a este problema y el riesgo que determinados alimentos ejercen sobre individuos particulares. Esta norma también interviene en la necesidad de que cada alimento vaya acompañado en su etiquetado de la información nutricional correspondiente. Todo ello afecta a productores, establecimientos alimentarios, bares, restaurantes, cafeterías, caterings y todos aquellos actores relacionados con la alimentación y su contacto con terceros individuos que puedan ser sensibles a estos alérgenos alimentarios.

Los alérgenos alimentarios son sustancias que provocan una reacción de hipersensibilidad en personas susceptibles. El resultado final de esta reacción tiene diversos grados de afectación dependiendo de la naturaleza del producto, de la concentración que contenga y de las características del individuo al que afecta.

Proporcionar información sobre el contenido de alérgenos alimentarios conlleva la tranquilidad de los clientes y consumidores tanto en la compra diaria como en el consumo de alimentos en establecimientos de hostelería. Con esta normativa, que informa sobre el contenido nutricional y la composición de los alimentos se consigue que el consumidor esté informado, indicando en el alimento si contiene algún nutriente que pueda afectar a su salud. De forma clara y correcta se procura evitar interpretaciones incorrectas y se facilitan los problemas de gestión.

El reglamento detalla una lista de obligada declaración de alérgenos, pero también indica que este listado podrá sufrir variaciones en función de las futuras investigaciones que se vayan realizando. Principalmente se deberán declarar: Cereales que contengan gluten, crustáceos y productos que los contengan, huevos y productos a base de huevos, pescados y productos que lo contengan, cacahuetes o alimentos que los contengan, soja y productos a base de soja, leche y sus derivados (incluida la lactosa), frutos de cáscara ( almendras, avellanas,nueces, anacardos pacanas, nueces de Brasil, nueces de macadamia, nueces de Australia y sus derivados, apio y productos derivados, mostaza y sus derivados, sésamo y productos que lo contengan, altramuces y alimentos que los contengan y moluscos y productos que los contengan.

La normativa entró en vigor el pasado 13 de diciembre de 2014 por lo que los alimentos, locales comerciales de hostelería están obligados a informar al consumidor. Es por ello que las empresas están obligadas a dar la formación adecuada a los trabajadores para que sean conscientes de la importancia que este paso supone para ellos en el ámbito legal y para el consumidor final teniendo éste un conocimiento de los alimentos que deberá evitar consumir en caso de padecer alguna alergia alimentaria.

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