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Los alimentos son nuestra fuente de energía para que el organismo pueda funcionar y con ello realizar las actividades diarias. En los últimos años se está poniendo especial cuidado en la selección de los alimentos que componen nuestra dieta. Se ha diferenciado entre alimentos saludables y alimentos cuya ingesta puedo no resultar favorable para el funcionamiento general del organismo humano. Sin embargo no siempre se tiene en cuenta que tan importante como la selección de los alimentos para una dieta equilibrada, es la manipulación correcta de los mismos. Las enfermedades transmitidas por los alimentos afectan a millones de personas todos los años, y más concretamente a aquellas persona que se consideran población de riesgo como son las embarazadas, los niños, las personas de edad avanzada o aquellos que se encuentran inmunodeprimidos.
La manipulación de alimentos debe realizarse aplicando una serie de normas sencillas. Su aplicación puede ayudar a reducir las enfermedades transmitidas por alimentos y reducir los costes que de ella se derivan, además de proteger la vida de aquellos que son más susceptibles de sufrirlas. Las normas básicas para la manipulación son:
A- Mantener una higiene correcta: Las manos, las superficies y los utensilios utilizados en el proceso de cocinado pueden ser una fuente de contaminación cruzada en el proceso de elaboración de los alimentos. Lavarse las manos con frecuencia, utilizar paños de cocina limpios y distintos para cada uso. La mejor opción es utilizar papel desechable. La limpieza de las zonas de trabajo con frecuencia durante la preparación de los alimentos, limpieza de tablas y cuchillos antes y después de ser utilizados y cuando se manipulen distintos alimentos nos ayudarán a evitar la propagación de microorganismos. Lavar las frutas y verduras, para los alimentos enlatados limpiar la superficie superior antes de abrirlas. Todas estas son prácticas sencillas y fáciles de realizar, y con ellas podemos disminuir el riesgo de contaminación en un porcentaje bastante importante.
B- Mantener una correcta separación entre los distintos alimentos. Las carnes, pescados y otros alimentos frescos no deben mezclarse con los que están listos para su consumo. Los productos frescos son susceptibles de contaminación con mayor frecuencia debido a que las características físico químicas los hacen especialmente indicados para el desarrollo de microorganismos. El posterior cocinado al que se someten elimina la presencia de los microorganismos que pueden estar presentes. Sin embargo si se mezclan con otros alimentos listos para el consumo, y éstos se contaminan con algún microorganismo patógeno, puede convertirse en fuente de contaminación y de riesgo para la salud, dependiendo del individuo, del microorganismo en cuestión y de la concentración que alcance. Es por ello que se recomienda mantener una perfecta separación entre alimentos colocándolos en bolsas distintas durante el transporte, a ser posible refrigeradas, y en lugares distintos del refrigeración en el almacenamiento en el hogar. Utilizar utensilios distintos para manipular alimentos de naturalezas distintas también minimiza el riesgo de contaminación cruzada entre ellos.
C- Cocinar con temperaturas adecuadas cada uno de los alimentos. Hay alimentos que pueden contener microorganismos patógenos que durante el cocinado cuando se someten a temperaturas elevadas son eliminados. La resistencia de cada microorganismo a la temperatura es variable, por lo que es aconsejable disponer de una tabla que indique las temperatura recomendables de cocinado de cada alimento.
D- Mantener la cadena de frío. Es fundamental que los alimentos, preferentemente los frescos, se almacenen a la temperatura de conservación indicada por el fabricante. Durante el transporte lo aconsejable es utilizar bolsas refrigeradas que mantenga una temperatura suficientemente baja hasta llegar al hogar. El fin es evitar que se puedan desarrollar microorganismos indeseables. Por ello el tiempo de permanencia en condiciones desfavorables debe ser el menor posible ya que hay ciertos microorganismos que pueden proliferar en horas y alterar los alimentos. Es importante además tener un orden el refrigerador para que la temperatura de el refrigerador sea la adecuada y el aire circule satisfactoriamente.
Establecer rutinas de limpieza y sensibilizarse con la importancia de la higiene en la manipulación, nos ayudará a reducir y eliminar algunas de las infecciones transmitidas por los alimentos.

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